MAMIHLAPINATAPAI

Si lo pienso ahora, me doy cuenta de que aquel había sido el momento. El momento temido. El momento que llevaba demasiado tiempo queriendo evitar. Ese momento que no parecía llegar, que no tenía por qué llegar. Pero la verdad siempre llega. La verdad es como un cadáver que uno entierra en el patio de su casa, confiando en que así su crímen deje de existir. Uno nunca se da cuenta de que también lo está enterrando en sus recuerdos, en sus silencios, en sus soledades. Justo ahí, entre las sombras. Justo ahí, donde los fantasmas habitan a sus anchas. La verdad siempre surge.